Mi Historia

Siempre he estado conectada con la naturaleza, de mi abuela aprendí que la hierba luisa sirve para curar dolores de panza, insomnio, ayuda con las alergias y ahuyenta a los malos espíritus. Mi abuelo me enseño a hacer compost, el jardín de mi casa era una huerta. Teníamos una higuera, un árbol de papaya, uno de limón, árbol de manzana y muchas flores y hierbas aromáticas.  

El cuarto de mi abuela estaba lleno de piedras de colores, cada una tenía un tamaño diferente. Recuerdo un día haberle preguntado para que servían esas piedras tan bonitas a lo que ella respondió que eran cuarzos y minerales, cada uno tenía un nombre y servia para sanar.
Yo le dije “Si tienen nombre son como las muñecas y las muñecas tienen casa” así que luego construimos una casa para aquellas piedras mágicas.

Ellos, mis abuelos Victor y Heroína, fueron mis grandes maestros. Definitivamente inculcaron en mi el amor por lo natural, y soy totalmente partidaria de fomentar y transmitir este conocimiento sobre todo con los más pequeños, con mi hijo ya que ellos son los que cuidarán de este planeta en el futuro.

Actualmente me dedico a dictar talleres enfocados a mejorar la salud integral de las personas. Usando herramientas de sanación holística como cuarzos, aceites esenciales, yoga y plantas medicinales se puede lograr un equilibrio y vivir en armonía.  

La Historia detrás de Aroma de los Andes

 

Me especializo en aromaterapia, terapias holísticas, soy maestra reiki, profesora de yoga, yoga prenatal, doula, tengo estudios de astrología, soy artista plástica, mamá, en resumen, soy multifunción :)

Creo que cuando algo te hace tanto bien tienes que compartirlo con las personas, de esta forma se crea una energía sanadora grupal, uniendo más los vínculos y curando el cuerpo y el alma. Creé Aroma de los Andes en el año 2010 como una marca de productos para el cuidado de la piel elaborados de forma artesanal con insumos orgánicos y naturales. Que no contaminen el medio ambiente y mantengan nuestra salud y emociones en equilibrio.

Dos años luego de esto tuve un accidente. El auto donde iba choco y tuve rectificación cervical que es la pérdida de la curvatura de la columna cervical. Como consecuencia perdí la movilidad del cuello. Luego de meses de terapia y sin ver muchos resultados re conecte con una práctica maravillosa: El Yoga.

Yo ya practicaba Yoga, pero era más una disciplina física para mí. Toda mi vida he hecho ejercicio y para mí el Yoga había sido solamente eso: hacer posturas complejas, exigirme y tener una práctica intensa.  Fue en ese momento donde conecte con la verdadera esencia del Yoga que es estar en armonía y paz contigo.

Creo, que practicar Yoga es hacer cualquier cosa donde conectes con tu ser y esto puede ser leer un libro, cuidar una planta, meditar, reír. Puedes poner tu cuerpo en movimiento o mantenerlo quieto y en calma, pero siempre conectado con la raíz de quien eres. El Yoga y el Reiki fueron mi medicina.

Durante este camino he tenido la suerte de practicar con grandes yoguis, entre ellos grandes maestros que me han inspirado como Chaitanya Nitai Das, Sarah Powers, Syam Vallabhi Devi Dasi, Jennifer Moore, Silvia Condor, Angela Brocker, Montse Cob, Fernanda Peñarrieta y Juani Angulo.

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